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  • Foto del escritorJaime Unda McFarlane

Parte 3 Modelo COM-B: Oportunidades necesarias para que los comportamientos se den



Como les contamos en dos artículos anteriores, una de las metodologías más utilizadas a nivel mundial para desarrollar diagnósticos que incentiven el cambio de comportamiento que deseamos, se llama COM-B, que establece que para que se pueda configurar un cambio de comportamiento, se tienen que dar los tres conceptos: Capacidades, Oportunidades y Motivaciones. Como parte de esta serie, en esta ocasión hablaremos de la tercera característica: Oportunidades..

Un comportamiento es menos probable de darse si las personas no saben cómo hacerlo o si no tienen las habilidades físicas necesarias para realizar el comportamiento.

Las oportunidades se pueden entender como aquellos factores externos que permiten o imposibilitan un comportamiento. Los seres humanos tendemos a vernos afectados por cómo el entorno está organizado, seleccionando nuestras acciones a través de entender el entorno y darle sentido. Esto puede ser, entre otros, de manera física o de manera social.

El entorno físico puede entenderse como el espacio en donde desarrollamos un comportamiento, por ejemplo una red social en donde leemos y compartimos información. Entre más fácil nos permite el entorno físico compartir la información y leerla, más fácil es para nosotros realizar cualquier actividad en torno a esa información.

Imaginen que ustedes quieren empezar a comer comida vegetariana porque consideran que va más de acuerdo con sus necesidades fisiológicas, de ejercicio, y porque además consideran que es mejor para el planeta hacerlo.

Imaginen, además, que como punto de partida, escogen contarle su decisión a sus amigos y familiares para que en las próximas ocasiones en la que hagan eventos sociales, tengan en cuenta sus preferencias alimentarias. Ahora bien, ¿qué pasaría si, al contarle a sus amigos y familiares, la respuesta es negativa y se rehúsan a tener en cuenta esas preferencias alimentarias? ¿Qué pasaría si ellos no aprueban su decisión y no sienten apoyo en su proyecto personal? Es posible que igual decidan continuar con su decisión, sacrificando tiempo con esas personas. Pero también es probable que decidan hacer concesiones, no siendo un vegetariano el 100% del tiempo y cediendo a los productos cárnicos cuando esté en eventos sociales.

Este ejemplo nos sirve para ilustrar los posibles dos tipos de oportunidades que nos puede brindar o privar el entorno para que un comportamiento se dé. En primer lugar, pensando en términos de las oportunidades físicas, si la persona que decide empezar una dieta vegetariana llega a un evento en donde personas no están de acuerdo con su decisión, es casi obvio que la opción de comer comida vegetariana no estará presente. Es decir, el entorno físico (el lugar en donde se realizará el evento) no dará la oportunidad de comer vegetariano simplemente porque no habrá comida vegetariana. Por más que la persona estuviese decidida a hacerlo, y aunque los demás lo aprueben, si no se provee la comida, el comportamiento no se va a dar.

Por otro lado, pensemos en que la persona vegetariana, sabiendo que en el evento social no le van a proveer con la comida que necesita, decide llevar su propia comida. Si los demás no están de acuerdo con su decisión y además dejaron claro que no van a proporcionar su tipo de comida, también es posible que sancionen su comportamiento. Si esa sanción se da, es probable que la persona sienta menos ganas de comer vegetariano, pues los seres humanos tenemos siempre la motivación de no sentirnos excluidos y de hacer parte del grupo social al que creemos pertenecer. Así, la norma social (en este caso la descripción de lo que los otros hacen y esperan de otras personas) reduce la probabilidad de que el comportamiento de comer comida vegetariana, aunque el ambiente la proporcione, se dé.

Para cualquier tipo de intervención que busque generar cambios de comportamiento sostenibles, es necesario que el entorno, tanto físico como social, dé la oportunidad de que el comportamiento se realice. Si queremos que las personas hagan ejercicio, por más motivados que estén, si el entorno es desagradable, inseguro y además no hay suficientes espacios de esparcimiento, es menos probable que lo hagan. Si queremos que las personas estén mejor informadas y que no caigan tanto en las noticias falsas, hagámosles saber que todos las sancionamos y que queremos que los demás se protejan frente a ellas. Solo así el comportamiento que queremos va a ser posible.


Referencias

  • Michie, S., Van Stralen, M. M., & West, R. (2011). The behaviour change wheel: a new method for characterising and designing behaviour change interventions. Implementation science, 6(1), 1-12.

  • Barker, F., Atkins, L., & de Lusignan, S. (2016). Applying the COM-B behaviour model and behaviour change wheel to develop an intervention to improve hearing-aid use in adult auditory rehabilitation. International journal of audiology, 55(sup3), S90-S98.



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